sábado, 17 de marzo de 2012

El MARIENBAD, Nostalgia del ayer

Hoy quiero recordar un lugar especial. Quiero rendirle un homenaje a unos años especiales que guardo en mi memoria con entrañable cariño. Un tiempo compartido, con personas que pasaron por mi vida, dejando una huella imperecedera en el tiempo.

Los años más locos y divertidos de mi vida tuvieron lugar allí y en ese momento.

El Marienbad era un bar de peculiar aspecto que reunía en su interior a un grupito, peculiar también, de veinteañeros con muchas ganas de “marcha”.
Cada cual era como era y eso no nos importaba, ni nos lo planteábamos, cada uno teníamos una vida particular de lunes a viernes, pero al llegar el fin de semana la cita era allí, en el Marienbad.

Nunca se nos pasó por la cabeza ir a otro sitio, aquello era una cita sin cita, a gran escala, todos con todos. Sabíamos con total seguridad que allí nos veríamos noche tras noche, todos los fines de semana. Allí empezaba la fiesta y siempre éramos los mismos, almas noctámbulas de futuro incierto sin más preocupación que ser nosotros mismos.

Las historietas de amor empezaban y acababan en la misma noche. La música de la época fue dibujando el momento que hoy llevamos grabado en nuestras memorias con algo de nostalgia.

Los años mas locos y divertidos de mi vida, sin duda alguna, los viví allí y con ellos, en el Marienbad y con mi “grupito”.

Al frente del local y de la mano de Micky y de Techu, la noche tomaba un aire especial, la complicidad quedaba evidenciada en cada gesto de cada uno de nosotros, nos conocíamos muy bien, éramos y nos sentíamos especiales, tal cual lo recuerdo así.

Con los años nos fuimos perdiendo la pista los unos a los otros, nos ennoviamos, nos casamos, algunos tuvimos hijos y cada cual siguió su camino.

El Marienbad desapareció y hoy curiosamente hay un banco, como dice la canción de Sabina, “….y en lugar de tu bar me encontré una sucursal del banco Hispano Americano…“  Tal cual es así, que nostalgia me da ver que, igual que  nosotros, aquello tomó otro rumbo.
Hoy, todos con cuarenta y pico ya, he podido comprobar que no somos tan diferentes de cómo éramos entonces. Con vidas más ordenadas en la mayoría de los casos, pero con la misma esencia.

El facebook un día nos reencontró a unos cuantos, después tantos años nos volvimos a ver las caras y la emoción habló por sí sola.

Del Marienbad me quedo con el recuerdo nostálgico de una época loquísima, con amistades a las que no quiero volver a perder la pista, con un montón de fotos que me hacen sonreír cada vez que las veo y con un montón de anécdotas que no cabrían aquí escritas.
El Marienbad y lo que supuso en mi vida lo llevaré siempre en mi recuerdo.



1 comentario:

  1. Que historia tan bonita..
    Ains que bonica eres
    Un besote fuerte

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